Gente agradecida
Ricardo Arturo y Ricardo René García
Ricardo Arturo y Ricardo René García fueron una bendición por partida doble a los ocho meses de gestación para su madre Mayra González. Pero esa alegría se tornó en preocupación y tristeza cuando Ricardo Arturo comenzó a tener problemas con su corazón.
La vena que va del corazón a la aorta estaba abierta y provocó que a sólo días de nacido perdiera sangre y la misma se alojara en sus pulmones. Esto requirió pronta atención médica además de unas 8 pintas de sangre. “Gracias a la pronta solicitud del hospital y la pronta acción de la Cruz Roja Americana, hoy mis hijos tienen nueve años”, señaló Mayra, madre de los gemelos.
Ricardo René agradece a la gente que donó sangre para Ricardo Arturo porque ahora disfrutará por toda la vida de la compañía de quien no sólo es su hermano, sino su mejor amigo y compañero de juego.
Stephanie Kamille
Una mañana, poco después de que Stephanie cumpliera tres años, la tuvieron que llevar con urgencia al hospital. Después de llevar a cabo numerosas pruebas determinaron que tenía anemia aplásica grave, una enfermedad que ponía en peligro su vida. Esa misma noche, Stephanie recibió la primera de muchas transfusiones de plaquetas.
Durante un poco más de un año, la vida de Stephanie dependía de las transfusiones de sangre y plaquetas mientras esperaba recibir un transplante de células madre. Cada cuatro o siete días era hospitalizada para las transfusiones de plaquetas, y casi todas las semanas para las transfusiones de glóbulos rojos.
“Cada vez que pienso en los donantes, en todos los que hicieron falta para mantener viva a Stephanie, los bendigo y doy las gracias por su vida. Es tan importante que la gente comprenda lo mucho que significa cada donación. Para nuestra familia, significaba vida para nuestra hija.” Milbel, mamá de Stephanie
Hoy en día, Stephanie se ha recuperado por completo y lleva una vida normal. Participa en actividades voluntarias y promueve la donación de sangre. Colabora para organizar las importantes campañas de donación de sangre en su escuela, iglesias y otros lugares.
“Gracias a la dedicación y el esfuerzo de la gente maravillosa que forma parte de la Cruz Roja, hoy tengo a mi hija, mi corazoncito, mi Stephanie”, recalca la mamá de Stephanie.
