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La Cruz Roja prepara campamentos en Haití para la temporada de huracanes


La Cruz Roja
Lunes, Junio 7, 2010

CAMPAMENTO SITRON, PUERTO PRÍNCIPE - Con gotas de sudor sobre su frente al calor del mediodía, Jean-Michel Flaurae hunde su pala en la tierra oscura. Él y una docena de jóvenes haitianos trabajan arduamente en una ladera escarpada del Campamento Sitron, un grupo de chozas y refugios cubiertos con lonas, en una carrera contra el tiempo.

CAMPAMENTO SITRON
Trabajadores comunitarios cavan zanjas de desagüe para reducir al mínimo el riesgo de inundaciones en el Campamento Sitron, como parte de un programa de la Cruz Roja Americana de preparación para la temporada de huracanes.
Talia Frenkel/Cruz Roja Americana


Al tiempo que los meteorólogos predicen una de las temporadas de huracanes más activas de los últimos años, el grupo cava zanjas de desagüe y coloca sacos de arena y grava como parte de un programa de preparación para desastres desarrollado por la Cruz Roja Americana. Trabajan a fin de reforzar la seguridad del campamento para unas 300 familias que se establecieron aquí después de que sus viviendas resultaran dañadas o se derrumbaran por completo.

“Es un trabajo duro, pero es un buen proyecto”, comenta Flaurae. El joven, de 22 años de edad y ojos castaños, lleva puesta una camiseta roja y botas de goma hasta las rodillas que le ha provisto la Cruz Roja.

La Cruz Roja Americana dirige programas similares en 9 campamentos improvisados en los alrededores de Puerto Príncipe, la capital de Haití. La organización ampliará estos programas a 25 campamentos a fines de junio, y espera alcanzar la cifra de 100 campamentos en un plazo de seis meses. Estos equipos de trabajo, dotados de picos y palas, tratan de limitar los daños provocados por las lluvias torrenciales que precipitarán torrentes de agua hacia los campamentos durante la temporada de lluvias.

Flaurae, quien se formó como artista, diseñaba sandalias femeninas antes del terremoto. Al igual que para muchos de sus conocidos, en apenas minutos, su vida cambió para siempre: perdió su casa, su trabajo, y dos hermanos menores, que murieron cuando se derrumbó su casa.

Flaurae se salvó porque estaba mirando televisión en la casa de un vecino que sobrevivió a los temblores. Huyó hacia el fondo del valle mientras los edificios se desplomaban a su alrededor. Cuando los temblores cesaron, corrió hacia arriba de la ladera, rescatando a sus vecinos de entre las ruinas de sus casas. Algunos habían sufrido rasguños leves, pero muchos otros, demasiados según recuerda, ya habían muerto. Cuando llegó a la casa que compartía con sus hermanos de 18 y 20 años de edad, sólo encontró ruinas. Sus cuerpos continúan sepultados bajo los escombros, aún dolorosamente visibles en la ladera de la colina justo frente al lugar donde su equipo cava una zanja de desagüe.

Ahora Flaurae vive en el Campamento Sitron, en un refugio provisional de lona con su primo y su tía. Son los únicos familiares que le quedan. Recuerda cómo, apenas algunos meses atrás, podía ver desde su casa, a través del estrecho valle, esta ladera de vegetación verde y exuberante. “Era hermosa, con muchos árboles”, comenta, al evocar cómo solía subir la ladera para recoger mangos para su familia.

Flaurae explica que el proyecto de la Cruz Roja Americana es la primera actividad positiva en la que ha participado desde el azote del terremoto. Formar parte de un equipo de trabajo permite a las personas alojadas en campamentos ganar el dinero que tanto necesitan. Reciben una remuneración de $5 por día en un país en el que mucha gente vive con $2 diarios, mientras realizan una contribución a su nueva comunidad.

Gracias a la capacitación ofrecida por la Cruz Roja, los pobladores aprenden además a dar primeros auxilios básicos, controlar incendios, emplear radiotransmisores portátiles (walkie-talkies), utilizar banderas de colores para avisar a los miembros de su comunidad sobre riesgos inminentes, y desalojar el campamento para encontrar una ubicación más segura si fuera necesario.

Para complementar estas tareas de preparación, la Cruz Roja Americana envía siete tiendas de campaña grandes (de 33 pies por 75 pies) para depósito, resistentes a desastres, y cincuenta tiendas medianas para almacenar suministros de socorro, como mantas, lonas, artículos de higiene personal y primeros auxilios.  Además, la Cruz Roja Americana envía 75.000 mantas que se almacenarán en estos depósitos.

“Ahora no le temo a la temporada de huracanes”, recalca Flaurae, mientras se apoya sobre su pala durante un descanso. “Espero que estemos listos.”

Puedes ayudar a las víctimas de innumerables crisis que ocurren en el mundo todos los años mediante una contribución monetaria al Fondo de Ayuda Internacional de la Cruz Roja Americana que ofrecerá socorro inmediato y apoyo a largo plazo a través de suministros, asistencia técnica y de otro tipo a quienes lo necesitan. Puedes enviar tu donativo al Fondo de Ayuda Internacional a: American Red Cross, P.O. Box 37243, Washington, DC 20013. También puedes llamar al 1-800-733-2767 (1-800-RED CROSS) o al 1-800-257-7575 o visitar cruzrojaamericana.org para donar en línea.